Son muchos los sábados, domingos e incluso jueves como hoy, los que voy a presenciar y a veces disfrutar de mi equipo de baloncesto. Durante casi 2 horas son pocos los estímulos comerciales que llegan al espectador, pero resulta alarmante y digno de mención en este blog, el descuido o falta de potencial del que se hace gala en los intermedios. Me explico; cualquier empresa que se preste, tiene una audiencia de unos 13.000 espectadores pendientes de cualquier estímulo durante unos 15-20 minutos. Sujetos pasivos, con ganas de ilusionarse, interactuar y que agradecerían que les sorprendieran.
¿Que precio tiene esto? Sin analizar a fondo el retorno de la inversión diríamos que bajo, entendiendo como alto el coste de oportunidad que todas las semanas se desaprovecha. Muy de vez en cuando, alguna empresa nos “sorprende” desplegando una gran pancarta o incluso haciendo volar un zeppelin con un logo de unos grandes almacenes, provocando irremediablemente a su paso mayúsculos bostezos. El Palacio de Vistalegre no es el Madison Square Garden, pero se puede parecer.

La tecnología está del lado del anunciante, hoy por hoy es muy fácil interactuar con el receptor y hacer que viva una experiencia gratificante, que logre consolidar en él, un recuerdo positivo y duradero hacia la marca. ¡¡Atrévanse y póngale amor!!
borjaime
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