Disfrutamos de la lectura, de la sapiencia de otros, de sus visiones y vaticinios, de las tendencias que están o llegarán, pero todo ello nos gusta sentirlo en papel. Un libro se disfruta con los cinco sentidos, siendo curiosamente el olor uno de los más evocadores. Si además podemos encontrar entre sus páginas la inspiración perdida, el entretenimiento buscado o la claridad y enfoque deseado, ¡miel sobre hojuelas! Por todo ello y aunque apostamos por los avances tecnológicos (somos un poco geeks) defendemos al libro en papel subrayado con lapiz. Eso al menos, hasta que los genios de Apple no mejoren el ya impactante Kindle 2.0
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