No, no nos hemos vuelto locos. No queremos despedir a nadie. Una crítica que recibimos algunas veces la gente de marketing es que desde el despacho o la oficina se ve todo muy fácil. Algunos sabemos lo duro que es vender porque hemos pasado anteriormente por puestos de comercial, pero hay otros que no.

No hay que sentirse así con los clientes...
Además, pese a que hayamos pasado por ello, viene bien tener un pulso constante con el mercado y conocer de primera mano cuáles son las inquietudes del mercado.
No tiene sentido diseñar una acción tras otra y vivir viendo los resultados tal y como llegan a nosotros. Hay que bajarse a la calle. Entendemos que para diseñar grandes acciones hay que entender no sólo al cliente, también al comercial.
Realizar visitas a clientes o a lugares donde se produce la venta (hipermercados por ejemplo en gran consumo) nos ayuda a controlar los siguientes aspectos:
Muchas veces no nos llega suficiente feedback sobre aquello que diseñamos, así que…
¡VAMOS A LA CALLE A COMPROBAR QUÉ PASA CON NUESTRAS IDEAS!
Es posible que el comercial se comporte de forma diferente cuando le acompañas una vez, pero si lo haces como costumbre, empezará a comportarse con naturalidad. No sólo hay que ir con él, hay que realizar visitas a los lugares de venta, como bares, para revisar que todas las acciones diseñadas para el punto de venta se implanten tal y como fueron concebidas.
Así, lo que pretendemos es no perder la realidad del mercado y sólo ver a los clientes a través de la ventana de la oficina
borjaime
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