En el post de ayer ya dijimos que muchas empresas parecen decir esto a sus clientes. Son empresas que ponen todos sus recursos en captar nuevos clientes, descuidando por completo a los que ya lo son. Se puede dar la paradoja de que un cliente nuevo tenga mejores, mucho mejores, condiciones de contratación que un cliente que lleva años en la compañía. Esto obviamente, incentiva la promiscuidad, salir de la empresa y probar suerte con la competencia.

¿Son necesarios los contratos prematrimoniales?
Es un claro ejemplo de cortoplacismo, es decir, no ven más allá del ingreso seguro y a corto plazo. Es peor aún cuando la mayor parte de las empresas de un sector se dedican a hacer lo mismo. Al final muy pocos clientes serán verdaderamente fieles a una marca y se conertirán en auténticos mercenarios, se irán siempre al mejor postor. La respuesta de las empresas en algunos casos, ante estas situaciones, es más asombrosa todavía.
En telefonía han demostrado tener muchas luces, solucionan este problema con periodos obligatorios de permanencia. Muy obvio. Es un sector que premia la infidelidad y que para recompensarlo hace firmar contratos prematrimoniales. ¿Es la única solución?
Obviamente no. En primer lugar, la culpa la tienen ellos, y por el momento sólo les falta regalar calendarios para que los clientes marquen con cruces los días que quedan hasta el final del contrato de permanencia. Al fin y al cabo el mensaje que se le está transmitiendo al cliente es de desconfianza.
En nuestra opinión, la solución pasa por una doble estrategia:
Conseguir clientes nuevos es necesario para la compañía, pero lo es más retener a los que ya se tiene.
borjaime
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