
Rodeando al cliente de experiencias
Estos días leíamos un gran post de Marc Cortés en el que nos contaba una experiencia que había tenido con Amazon. Nos hizo reflexionar sobre qué relación existe entre la calidad del servicio que prestamos a nuestros clientes y su relación con la marca.
En primer lugar tenemos que tener claro que la calidad es siempre percibida, es decir, subjetiva. Hace pocos días hablábamos sobre el proceso de compra de los clientes y de la importancia que tiene.
¿Qué es calidad para un cliente? Cumplir con lo prometido ¿Es igual para todos? Obviamente no.
Una gran parte de la calidad percibida depende de la promesa de experiencia que se les ha realizado. ¿Tiene sentido asientos muy cómodos en Ryanair? Claro que no. La promesa es precio muy barato.
Nosotros vemos la calidad como la experiencia de compra que vive un cliente. Y por supuesto, la experiencia del cliente engloba todos los departamentos de la empresa que tienen que ver con el cliente.
Una experiencia será mejor cuanto más cerca esté de las expectativas que el cliente haya puesto en el producto/servicio que ha adquirido. Así, los principales componentes son:
Todo lo que hacemos es parte de la experiencia, hay que rodar al cliente con una experiencia de 360º. ¿Por qué quedarnos sólo con una experiencia de 90º o de 180º?
borjaime
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