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Blog de Marketing y experiencia de cliente

Muchas veces escuchamos a muchos vendedores y miembros del departamento de marketing decir que su principal objetivo es satisfacer las necesidades de sus clientes. Esto plantea varias dudas:

  • ¿Se han parado a pensar cuáles son realmente esas necesidades?
  • ¿Son conscientes los clientes de cuáles son sus necesidades?
  • ¿Son capaces de trasladar esto al resto de la organización?

Tal y como nosotros lo vemos, debemos dar un paso al frente y dejar de hablar de necesidades para hablar de experiencias. Es un cambio aparentemente minúsculo, pero realmente es radical. En realidad es muy difícil conocer las necesidades reales de los clientes. Podemos gastar muchísimo dinero en estudios de mercado y no conocer realmente a nuestros clientes. Incluso pasar el tiempo escuchando que nos cuentan ellos directamente y seguiremos sin saber qué es lo que realmente quieren. Muchas veces no sabemos lo que queremos hasta que no lo tenemos delante de las narices.

¿Necesidad de entretenimiento o experiencia inolvidable?

¿Necesidad de entretenimiento o experiencia inolvidable?

Ahora vamos a ponernos en el lugar de diseñar experiencias. Por lo pronto la predisposición que tenemos ante la propia palabra ya es diferente. Cuando hablamos de experiencias está más claro que estamos hablando de algo abstracto, de forma que la creatividad que imprimimos en su creación será mucho mayor que en el caso de necesidades, que suena mucho más terrenal y concreto.

En el fondo es un cambio de paradigma sencillo y complejo a la vez. Una necesidad, tal y como muchos la entienden se puede materializar en una prenda de vestir, pero una experiencia va mucho más allá y engloba todos los pasos del proceso de compra, desde que se plantea la carencia de algo en el cliente hasta que lo adquiere, usa, reusa, recompra e interacciona con la empresa tantas veces como desee o necesite.

Crear una experiencia es crear algo memorable, mientras que satisfacer una necesidad es dar a los clientes sólo lo que quieren.

¿Qué? ¿Nos apuntamos al cambio de paradigma y creamos experiencias? ó… ¿Seguimos creando productos que satisfagan necesidades?

borjaime

7 Comments

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  1. Si, creemos experiencias que superen las expectativas y conviertan el uso/consumo en algo memorable… pero la experiencia debe forzosamente satisfacer la necesidad, aportar valor de verdad.

    UN saludo!

    By: Xavi Bermudez . 13 octubre, 2009 . 7:48

    Reply
  2. Creo que el mátiz de xavi es interesante pero complementario a lo que tú cuentas Jaime. hay que buscar experiencias que estén llenas de contenido.
    Un saludo!!!!

    By: Dani Seuba . 13 octubre, 2009 . 8:18

    Reply
  3. Efectivamente. No puedo estar más de acuerdo con vosotros

    A mí me gusta decir que hay que hay que crear experiencias que sean relavantes para los clientes. Y relevantes son aquellas que significquen algo para ellos y les ayuden a solucionar sus “necesidades” o carencias.

    Saludos!!!

    By: Jaime Valverde Cohen . 13 octubre, 2009 . 8:26

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  4. Hola chicos, como llego tarde veo que ya lo habéis dicho todo. Sin embargo hoy me pasó algo curioso que voy a compartir con vosotros aquí (a falta de otra cosa que aportar) y ya que hablamos de necesidades y experiencias.

    Hoy estaba comiendo con un cliente en un muy buen restaurante, un sitio muy acogedor, muy buena decoración, personal muy atento, en fin, todos los detalles muy cuidados para generar una experiencia ideal.
    Desde el primer momento el maître consiguió convencernos (con mucha destreza) de que pidiésemos ciertos platos que no teníamos pensado pedir. Y llegado el caso, lo mismo ocurrió con el postre, que habiendo decidido que no queríamos, consiguió convencernos que teníamos que probar tal y cual cosa.

    Ya en el café, el cliente, entusiasmado comenta: “has visto, ¡orientación a la venta!, ha conseguido vendernos un montón de cosas que no íbamos a pedir”. Es cierto, pensé yo, pero eso es sólo la mitad de la ecuación: Si la experiencia en este sitio no fuera tan excepcional, probablemente, no hubiera podido “colarnos” ni el café.

    Resumiendo: cuando entramos al restaurante, teníamos una idea clara de lo que queríamos (¿necesidad?), la experiencia que vivimos dentro permitió al maître “vendernos” unas cuantas cosas más sin que nos sintiésemos violentados por ello (redefinir nuestra necesidad inicial).

    O igual fue el vino :P

    Saludos!!!

    By: mausantambrosio . 13 octubre, 2009 . 18:58

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  5. Los pedagógos llaman a esto que comenta mausantambrosio el “Teachable moment”: http://en.wikipedia.org/wiki/Teachable_moment
    Pienso que se trata de crear estos momentos donde los clientes se dejan convencer o seducir, siempre de manera honesta y sin coerción.

    Saludos,

    Ariel

    By: Ariel Guersenzvaig . 13 octubre, 2009 . 21:31

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  6. @Mau

    Gracias por compartir tu experiencia con nosotros. Es precisamente ese el matiz al que me refería al escribir el post, has dado en el clavo.

    Por lo menos, la comida fue bien ¿verdad? aunque sea el vino, ¿No? :)

    Saludos

    By: Jaime Valverde Cohen . 13 octubre, 2009 . 22:07

    Reply
  7. @Ariel

    En primer lugar bienvenido al blog, esperamos que te guste.

    Justamente esos momentos deben ser facilitados por el resto de factores que rodean la experiencia o el cliente parecerá más una tortuga con caparazón incluido y totalmente impermeable a cualquier tipo de comunicación por parte de la empresa

    Gracias por el comentario y por el enlace, muy interesantes.

    saludos

    By: Jaime Valverde Cohen . 13 octubre, 2009 . 22:09

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