En la actividad de atención al cliente se tiene la costumbre de crear para los operarios unos guiones muy cerrados que deberán seguir en caso de llamada por parte de un cliente.

¿Sólo pueden realizar estas acciones y por este orden?
La cuestión que queremos plantear es muy sencilla. ¿hasta qué punto es positivo la creación de estos guiones tan cerrados? Cada cliente es diferente y por lo tanto cada situación también. Esto requiere que la intervención por parte del operador sea todo lo personalizada posible.
Hace unos días debatíamos sobre la conveniencia de la creación de experiencias enlatadas, y esto es algo muy similar. No podemos entrenar a todos nuestros operarios para que den la misma respuesta sin tener casi en cuenta la realidad del cliente. Hace unos días viví una situación que rozaba lo cómico. Después de solicitar un alta nuevo de línea en una compañia telefónica y en el momento de despedirnos y colgar, la telefonista quería aprovechar la llamada para intentar una venta cruzada. Obviamente no es idea suya, está “obligada” a hacerlo por su guión. Tras decirle 3 veces que tenía prisa y que no me gustaría tener que colgarle el teléfono y recibir por su parte un “lo siento sr Valverde, creo que esto le interesará”, “Sr Valverde, perdonde por interrumpirle, pero creo que…” me vi obligado a colgarle el teléfono. Con esto consiguieron tirar a la basura una buena experiencia de compra. Me demostraron que ni me conocen ni les importa conocerme, y lo que es peor, no me estaban escuchando.
Una solución mucho mejor a estas situaciones es el entrenamiento de los agentes de atención al cliente y la delegación de pequeñas responsabilidades. Me gusta mucho el ejemplo que utiliza Ken Blanchard en Clientemanía. Los empleados que entiendan la importancia del trato al cliente, el coste que tendrá perderlo y en general todos los componentes que entendamos importantes pueden hacerse responsables de una pequeña parcela del negocio. Incluso, utiliza un ejemplo en el que se le otorga a cada empleado una pequeña bolsa de dinero para intentar solucionar cualquier problema que surja y que esté en su mano solucionar. De esta forma obtenemos experiencias personalizadas y adaptadas a cada situación.
No hay que eliminar los guiones, ya que el trato debe ser similar. Hay que dotar al agente de suficientes herramientas para que sea capaz de diferenciar entre cuando utilizar el guión y cuando otra acción será la mejor opción. Mataremos dos pájaros de un tiro, ya que se sentirán más motivados con este nuevo poder de decisión sobre su parcela.
¿Conocéis algún ejemplo en que se utilice esto?
borjaime
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