Hace pocos días hablábamos sobre qué ingredientes tiene la experiencia de cliente. Surgió posteriormente un torrente de comentarios liderados por Mau Santambrosio, Dani Seuba y Daniel Ponte en los que intentamos desengranar más aún en qué consiste la experiencia de cliente y qué la compone. Vamos a intentar explicar qué creemos que hay dentro de cada uno de los tres componentes que propusimos aquel día:

Componentes de la experiencia
Como ya hemos dicho, hoy vamos a seguir profundizando en cada uno de ellos. Hablaremos entonces de Branding, de compra y de uso de los productos y/o servicios que las empresas venden. O como nosotros preferimos decir, las experiencias que diseñan las empresas.
Para analizar qué incluir y qué no incluir en cada componente, vamos a utilizar una matriz que creemos que aporta mucho en estos casos, y de la que hablamos en un post anterior. La conocemos como matriz de valor de los componentes del producto (a partir de ahora la rebautizamos como matriz de valor de los componentes de la experiencia)

Nos sirve para algo tan simple o tan complicado como elegir qué atributos o componentes incluimos en nuestra propuesta de experiencia o no. Es decir, si al conjugar los dos ejes vemos que el atributo no es valorado por los clientes y además no nos es rentable, podremos prescindir de él. Por el contrario, si es muy valorado y nos aporta mucho, será un claro driver de compra. Hay que tener en cuenta que pueden haber atributos clave para la generación de nuestro posicionamiento y/o experiencia y de los cuales no podremos prescindir nunca.
Con todo esto bajo el brazo, nos podemos poner a intentar profundizar en los componentes:
Está claro, la marca crea el marco de la experiencia. Las expectativas de experiencia de los clientes están definidas en base a la marca y su estrategia de Branding.
Esta problemática de los procesos de compra nos recuerda a la escena del desembarco en “Salvar al soldado Ryan”. Sabemos cuantos llegan y queremos que la mayor parte lleguen al objetivo, pero muchos caen por el camino. Hay que recordar que cuantos más lleguen, mejor.
Hay que recordar que nuestro objetivo no es conseguir una venta, es conseguir relaciones duraderas y que cualquier interacción con el cliente es una oportunidad para crear marca. El objetivo debería ser crear experiencias de 360º para nuestros clientes.
De todo esto obtenemos una gran conclusión. La experiencia está formada por los siguientes activadores de experiencias:
El resultado de todo esto es el siguiente esquema:

Activadores de experiencia y componentes de experiencia
¿Qué os parece? ¿Os falta algo?
Esperamos vuestros comentarios
borjaime
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