Llevamos un tiempo hablando sobre experiencia de cliente y nos hemos dado cuenta de que no todos hablamos de lo mismo.

Muchas veces cuando hablamos de experiencia de cliente pensamos en Starbucks, El circo del Sol y empresas del estilo. Una experiencia no tiene porqué ser sólo eso. Hay muchos tipos de experiencias.
Wikipedia define experiencia como:
“Una forma de conocimiento o habilidad derivados de la observación, de la vivencia de un evento o proveniente de las cosas que suceden en la vida.”
Nosotros entendemos experiencia como el conjunto de vivencias que se desarrollan entre la empresa y el cliente. Para nosotros es: “La materialización del posicionamiento de la marca”
Todas las empresas tienen derecho a crear una experiencia, independientemente de lo que vendan.
Otra cosa diferente es el tipo de experiencia que ofrecen. Las experiencias que apelan a aspectos emocionales crean mucho más que las que se dirigen a aspectos racionales.
¿Qué pasa con una ferretería? ¿No crea experiencias? Claro que sí. No serán místicas o aspiracionales, pero debe ser capaz de trasladar al cliente una experiencia acorde con sus expectativas.
La experiencia será buena o mala en función de las expectativas que la marca cree. Algunas serán buenas y otras malas, pero siempre en comparación con la expectativa.
Lo más importante es tener en cuenta que cualquier empresa puede crear experiencias, y que las experiencias serán buenas o malas en función de las expectativas que creemos como empresas. Eso sí, las experiencias más potentes serán aquellas que apunten directamente a emociones, “tocarán” a los clientes de una forma distinta.
Por lo tanto el reto que tenemos es el de ser capaces de crear expereiencias emocionales, que sean especialmente relevantes para nuestros clientes.
borjaime
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