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Blog de Marketing y experiencia de cliente

Hace unos días, durante mi último viaje a Barcelona, me llevaron unos amigos twitteros a cenar a un restaurante mejicano llamado Panchito. Como podréis comprobar la web está en construcción, y lleva así, al menos, 1 mes.

Durante la cena me preguntaron que qué sería más importante, si la experiencia web o la experiencia en vivo.

En este caso, la respuesta es más o menos sencilla. La mayor parte de la experiencia que se crea en un restaurante es por el hecho de ir y de lo que ocurre ahí. Existen otros casos en los que no (El Bulli por ejemplo, en el que el mero hecho de poder decir que vas o que has ido ya es importante para el cliente). Un restaurante debe tener la web acorde con la experiencia que quiere proponer a sus clientes. En ese sentido sí que deben mejorar la que tienen actualmente, ya que no es coherente con lo que se vive in situ.

La experiencia debe tener en cuenta toda la matrioska

La web en este caso debe servir para confirmar la experiencia propuesta. Pero es la propia propuesta la que suele fallar en la mayoría de ocasiones. No es suficiente con decorar todo un local con motivos mejicanos ni con traer mariachis al local. Lo importante es que todo sea coherente y que todos los elementos remen en la misma dirección. Me gusta mucho el ejemplo que utiliza Lluis Martínez-Ribes para describir esto. Según él, la experiencia debe ser igual que una Matrioska. La teoría dice que todo lo que rodea al producto o servicio importa. Él habla de productos en lineales. En ese caso hay que tener en cuenta el estante, el lineal, la sección, el supermercado, el centro comercial, el barrio… Es decir, desde el propio producto o servicio hasta todo lo que le rodea es importante.

En el caso del restaurante hay que mirar muchos aspectos, desde la calle en la que se encuentra hasta cada uno de los platos, su presentación, su descripción, el ambiente que se crea, ¡todo! debe ser coherente. En este momento es en el que la web, al formar parte de la matriosca y además configurar parte del componente Branding, debe estar cuidada y comunicar exactamente lo mismo que el resto de elementos.

Ahora viene lo difícil, ¿Qué experiencia crear? Pues aquí sí que depende de caso, pero lo único claro es que no es suficiente con crear ambiente. No es suficiente con la decoración y el ambiente, todo debe colaborar.

¿Qué os parece?

Quería dedicar este post a aquellos que me acompañaron esa noche: @jordi_andreu @mjalonso @patdeandres @esthernet @alba_torres @unDespistado @jbmoreno @mausant y @marcosarteaga

A todos ellos quiero dar las gracias por acompañarme en esa experiencia, que ellos fueron la parte más importante de mi matrioska, y especialmente a Maria Jesús, por organizarlos, ¡Gracias!

borjaime

4 Comments

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  1. Pingback: Bitacoras.com . 1 marzo, 2010 . 11:34

  2. Pingback: mktfan.com . 1 marzo, 2010 . 11:37

  3. Hola Jaime,
    Muchas gracias por la dedicatoria. Te comento mis impresiones:
    Panchito. Con la cutre-web que tienen la verdad me es suficiente, me dice la dirección y si quiero más busco opiniones y hay un montón. Me empiezo a hacer una idea de que no me voy a encontrar delicatessen mexicanas, y también me imagino que no me enfrentaré a una cuenta que me haga temblar. Y estoy en lo cierto!

    En los servicios creo que es crucial saber gestionar todos y cada uno de los momentos de la verdad, que son un montón, hago una recopilación rápida: acogida en el lugar,coherencia nivel básico (la armonía que has comentado),celeridad (sin presión) en llevarte a tu mesa, espacio y temperatura correctos, música o sonido correctos (incluye a los de la mesa de al lado), que te tomen nota correctamente, con educación y sin olvidarse de nada,y lo traigan rápido sin olvidarse de nada, que la comida esté buena y en su temperatura, que los platos fluyan y no haya parones, que los camareros estén atentos y no haya que levantar la mano y agitarla hasta el borde de la epilepsia, que cuando llegue la cuenta cuadre con lo que se ha pedido, comido y con los precios de la carta, que cobren con rapidez y te traigan tu tarjeta a tiempo, que se despidan con una sonrisa. Puf!!! Es un montón, y no estoy aplicando lo que le pido a un restaurante que considero premium! Cada acto comunica, cada omisión comunica… y por eso hay tan pocos sitios excelentes.

    … Peeero, y esta es la parte que me encanta, yo no iba allí a comer sino a encontrarme con un grupo de personas: algunas las conocía ya físicamente, a otras virtualmente pero tenía muchas ganas de desvirtualizarlas, y a otras no las conocía de ninguna de las dos y ahora están en las dos. Y me lo pasé muy bien.

    De hecho, si me lo preguntan, se me quedó registrado en el apartado “experiencia a repetir”+”comí bien”+”ya les vale con la tarjeta” con lo que a pesar de sus carencias creo que lo recomendaría porque mi misión principal, que era la de compaertir cosas con vosotros, parece ser que tenía una ponderación mucho más alta que el resto e hizo que la valoración general subiera. Qué cosas. (Me voy a releer lo del Neuromarketing, que esto me da que salía).

    By: Patricia de Andrés . 2 marzo, 2010 . 0:37

    Reply
    • Tienes toda la razón, tienen que vigilar los momentos de la verdad, que son lo que configura realmente la experiencia de sus clientes. Existe momentos en los que meter la pata es especialmente doloroso para la empresa, y para el cliente.

      Y por supuesto, ese día la experiencia fue estar todos juntos, ¿Se darían cuenta? ¿Podrían haber hecho más? Seguramente sí…

      Gracias por el comentario, muy completo y enriquecedor

      By: Jaime Valverde Cohen . 2 marzo, 2010 . 1:08

      Reply

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