Lo que hacemos en vida, tiene eco en la eternidad
Cuando tenemos la tele encendida y no estamos mirando, si ponen una serie que nos gusta, sabemos cuál es con sólo escuchar su melodía. Lo mismo ocurre con nuestra película favorita.
De la misma forma, cualquier marca debería intentar ser reconocible por sus clientes sin necesidad de tener su imagen por delante.
Tenemos que ser capaces de trasladar la personalidad de nuestra marca a todos los tangibles que tenemos, como imagen, tipografía, jingle (en su caso), hábitos en la relación con los clientes, estilo de comunicación… Sólo de esta forma podremos crear una experiencia relevante para el cliente hasta el punto de que sea capaz de reconocernos sin ni siquiera ver nuestro logo.
Lo que proponemos es ir más allá de la simple identidad corporativa. Nos referimos a definir un estilo, a definir un estilo en todos los puntos de contacto con el cliente. Tenemos que conseguir que con independencia de la persona que esté al otro lado del mostrador, la experiencia sea siempre la misma para el cliente. Bankinter empezó a utilizar olores en sus oficinas. Es un paso enorme para acercarse a esto.

¿Qué os viene a la cabeza?
Cuando vemos una película de James Bond sabemos qué vamos a ver: Chicas, coches, armas, acción, relojes omega… La experiencia está predefinida de forma que ya conocemos lo que nos podemos esperar.
Es un trabajo de largo recorrido, pero no podemos dejar de hacerlo. Nuestro plan de branding debe incluir la personalidad completa de nuestra marca. Aquella con la que queremos ser reconocidos en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia.
¿Conocéis ejemplos de marcas reconocibles sin ver el logo?
borjaime
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