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Blog de Marketing y experiencia de cliente

La semana pasada hablábamos sobre la importancia de enseñar a comprar a nuestros clientes. Decíamos que es importante explicarles qué tienen que buscar cuando vayan a comprar un producto o servicio como el nuestro.

En realidad, lo que estamos diciendo es que tenemos que enseñarles a verbalizar aquello que realmente quieren, lo que realmente sentimos en nuestro interior y que no sabemos decir con palabras.

Las marcas deben conocer estos insights, deben ser capaces de ponerle nombre y explicar cómo pedirlos y sobre todo, cómo valorarlos.

Puede ser por comparación con otros productos, por semejanza con servicios, o por cualquier medio que se nos ocurra.

Ayudar a nuestros clientes a decir aquello que sienten nos pondrá en mejor lugar, no debemos dejar pasar la oportunidad.

Cuando diseñemos la experiencia que queremos para nuestros clientes, esto debe ser uno de los primeros pasos a considerar. En el primer paso del proceso de compra, es cuando tenemos que incidir en qué es un buen servicio y qué un mal servicio, como pasó con los SPA.

¿cómo aprendimos a comprar Spas?

¿Les explicaremos cómo deben sentirse al utilizar nuestro servicio?

Es algo parecido a lo que sucedió con los SPA. Hasta que aparecieron, ¿Alguien pedía un fin de semana con masajes relajantes y aguas termales para eliminar el estrés?

Las empresas nos enseñaron la importancia de estar relajados, las posibilidades de eliminar el estrés después de un día de trabajo… Pero también nos enseñaron cómo debe ser la experiencia que vivamos en ellos.

Tenemos muchas oportunidades para ser el referente en la mente de nuestros clientes, ¿Vamos a dejarlo pasar?

borjaime

4 Comments

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  1. Pingback: Bitacoras.com . 7 junio, 2010 . 11:25

  2. En mi opinión el cliente potencial generalmente no conoce realmente lo que estamos vendiendo pero él cree que sí porque nos compara con la imagen mental que tiene del producto.

    En este sentido la explicación es necesaria para él: somos uno más. Pero así como algunos clientes escuchan otros no. No porque no les resulte interesante el producto o porque no quieran consumirlo. Quizás reciben demasiada publicidad, no digo engañosa, no sé como decirlo… pero sí que promete demasiado, que crea excesivas expectativas, ya no se creen el valor diferencial o añadido, sobretodo si es intangible.

    En resumen, en mi experiencia es complicado explicar a un potencial que han de buscar en un producto como el tuyo, claro está, que hay muchas tipologías de clientes, pero la transparencia y la honestidad son complicadas no de transmitir, pero sí de creer en una primera impresión, muchas veces, se confunde con la ilusión.

    By: Marga Moya . 6 julio, 2010 . 6:54

    Reply
  3. Marga,

    Estoy de acuerdo contigo, recibimos demasiada información, y en algunos casos engañosa.

    La idea es que al introducir un nuevo producto o lanzar una nueva categoría, es muy interesante “educar” al consumidor sobre cómo se debe comprar. Me encanta el ejemplo del limpiador “Pronto” Hasta que ellos no lo dijeron, los muebles tenían que estar limpios, pero brillantes no se asociaba necesariamente a limpio.

    Lo mismo ocurro con los colutorios bucales. Llegan unos y dicen que para limpiar bien tiene que picar, o los jabones, que pensamos que si no hace espuma no limpia bien.

    Son formas de enseñarle al consumidor qué debe buscar en los productos que compra.

    ¿Qué te parece?

    ¡Gracias por pasarte!

    By: Jaime Valverde Cohen . 6 julio, 2010 . 8:28

    Reply
  4. Bueno, yo prefiero el ejemplo del viakal -), pero sí …. la imagen mental de un producto pesa mucho en el consumidor.

    Un saludo
    Marga Moya.

    By: Marga Moya . 7 julio, 2010 . 15:22

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