La semana pasada hablábamos sobre la importancia de enseñar a comprar a nuestros clientes. Decíamos que es importante explicarles qué tienen que buscar cuando vayan a comprar un producto o servicio como el nuestro.
En realidad, lo que estamos diciendo es que tenemos que enseñarles a verbalizar aquello que realmente quieren, lo que realmente sentimos en nuestro interior y que no sabemos decir con palabras.
Las marcas deben conocer estos insights, deben ser capaces de ponerle nombre y explicar cómo pedirlos y sobre todo, cómo valorarlos.
Puede ser por comparación con otros productos, por semejanza con servicios, o por cualquier medio que se nos ocurra.
Ayudar a nuestros clientes a decir aquello que sienten nos pondrá en mejor lugar, no debemos dejar pasar la oportunidad.
Cuando diseñemos la experiencia que queremos para nuestros clientes, esto debe ser uno de los primeros pasos a considerar. En el primer paso del proceso de compra, es cuando tenemos que incidir en qué es un buen servicio y qué un mal servicio, como pasó con los SPA.
¿Les explicaremos cómo deben sentirse al utilizar nuestro servicio?
Es algo parecido a lo que sucedió con los SPA. Hasta que aparecieron, ¿Alguien pedía un fin de semana con masajes relajantes y aguas termales para eliminar el estrés?
Tenemos muchas oportunidades para ser el referente en la mente de nuestros clientes, ¿Vamos a dejarlo pasar?
borjaime
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