¿Cuántas veces nos han dicho que no sabe igual la leche de brick que la que se ordeña directamente de las vacas?
Hace poco, un compañero me dijo que en su barrio había una nueva máquina de vending en la que ofrecen leche recién ordeñada. Es esta máquina:
El ejemplo de la leche de vaca nos ayuda a entender cómo las experiencias “de toda la vida” y/o las más naturales son de las que mejor funcionan.
Este tipo de experiencias se basan en recordar tiempos pasados, tanto nuestros como de nuestros padres o incluso ecología u otros aspectos. Hace tiempo escribimos un post en el que hablábamos de las partes de la experiencia, ¿Quieres recordarlo? Pincha aquí.
Si vemos el proceso de compra, nos lleva a tener que ir a por la leche fresca, lo que supone un esfuerzo que los clientes pueden estar dispuestos a realizar por poder comprar este tipo de leche.
En este caso, se basa más en la parte de branding (experiencia propuesta) que en el proceso de compra.
Con esto, nos planteamos en qué pensamos para crear las experiencias de nuestros clientes. No sólo podemos mirar qué hacen diariamente, tenemos que llegar a qué les gustaría hacer, cómo quieren verse, al fin y al cabo, ¿Quién no quiere verse estando sano?
¿Qué os parece ¿Algún otro ejemplo?
borjaime
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