Hace pocos días volví de mi viaje por USA con motivo de mi luna de miel. Me ha quedado claro que no soy capaz de desconectar del todo y allá donde voy intento recoger aquellos detalles que más me llaman la atención y que me pueden ayudar a explicar algunos conceptos.
En este caso, estábamos en Victoria´s Secret, una tienda de ropa interior femenina que además vende algunos productos derivados como cremas, maquillaje… Hubo algo que me llamó la atención antes de que Ana entrara al probador, le pedían nombre y apuntaban su talla. Al entrar dentro descubrí por qué era:
Como se ve en la imagen, junto a la puerta, hay un botón que llama a las empleadas de la tienda. Si algo de lo que una clienta ha escogido no es de su talla o necesita cualquier ayuda no tendrá que volver a vestirse para salir, buscar la prenda y volver a entrar. La empleada acude al percatarse de la llamada de su clienta y le pregunta qué necesita. Como sabe qué tiene dentro puede llevarle modelos similares, otras tallas y novedades que tengan en la tienda.
Lo que más me llamó la atención fue que se han dado cuenta de cómo se utilizan estos probadores, por lo que están desarrollando servicios paralelos que complementan la experiencia. De esta forma no necesitan explicar mucho sus clientas, ni siquiera volver a vestirse para salir.
Es un gran ejemplo, de cómo analizando cada interacción de nuestros clientes con la marca y la tienda podemos ofrecer pequeños servicios añadidos que ponen su grano de arena en la experiencia final.
¿Qué os parece?
borjaime
0 Comments
Comments RSS